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jueves, 2 de febrero de 2012

Ben Breedlove, tres veces desafió a la muerte, la cuarta se lo llevó

Esta es la historia de Ben Breedlove. Es una de esas historias tristes pero reales. Es una historia de un chico que desde pequeño tuvo que lidiar con una Cardiomiopatía Hipertrófica, una enfermedad cardíaca muy seria que puede ocasionar la muerte. Es la historia de alguien que quiso vivir una vida lo más parecida a la de sus amigos, y que con ellos subía videos triviales a YouTube, hasta que subió el video que muestro a continuación. Y es la historia de un joven valiente y soñador que quiso desafiar a la muerte y por tres veces la venció. Días después de vencerla por tercera vez grabó este video hablando de su experiencia con la muerte, de su creencia en los ángeles y en su ilusión por vivir. 6 días después, en el día de Navidad de diciembre de 2011, Ben Breedlove falleció minutos antes de poder cenar con su familia. Su madre encontró el video al día siguiente y le emocionó e inundó de paz. Se puso en contacto con sus amigos y lo subieron como homenaje póstumo a Ben, un joven que disfrutó de la vida porque estaba preparado para la muerte.


jueves, 6 de octubre de 2011

El corazón de la manzana

Acaba de saltar la noticia. Steve Jobs, fundador de Apple, ha fallecido a los 56 años después de perder una batalla contra el cáncer y otros problemas de salud, según ha anunciado la propia compañía.
Jobs anunció a comienzos del año su renuncia al puesto de Consejero Delegado que ocupaba en la empresa por motivos de salud y nombró como sucesor a Tim Cook.
No era la primera vez que Steve Jobs se veía obligado a relegar sus funciones en la empresa a causa de su salud. Antes, en 2004, un cáncer de páncreas lo tuvo apartado varios meses del trabajo.
Desde entonces, las especulaciones sobre su estado de salud no han cesado. En 2009 una nueva complicación le volvió a alejar de sus funciones en Apple. En esta ocasión sufrió un desajuste hormonal que comunicó en enero del mismo año y que se prolongó seis meses, lo que tardó Jobs en recuperarse de un trasplante de hígado. Pero finalmente, tras varios años de lucha, después de haber dejado su trabajo en Apple hace solo unos meses y, paradójicamente, justo el día después de la presentación del iPhone 4S, Steve Jobs ha perdido la lucha contra el cáncer y ha fallecido, dejando un legado que perdurará en los tiempos.

Steve Jobs tuvo una vida apasionante de superación, trabajo y ambición. Ahora que ya no está, para los que no lo conocen, o para quienes le conocían poco, os dejo la historia de su vida contada por el propio Steve Jobs. Es una historia admirable, y un ejemplo de lucha para todos:



Y me quedo con una última reflexión, la de que Steve Jobs ha cambiado el mundo 5 veces:
1- cuando creó el MAC, el primer ordenador personal con una usabilidad sencilla
2- cuando fuera de Apple revolucionó el mundo de la animación con Pixar y Toy Story, la primera película 3D
3- ya de vuelta a la gran compañía de Sillicon Valley creó el iPod, el rey de los mp3, que cambió el modo que tenemos de escuchar música. Junto a la máquina creó iTunes, el portal de descargas legales de contenidos
4- Luego revolucionó la telefonía móvil con el iPhone. Mucho más que un teléfono móvil. Un teléfono táctil con muchas funciones propias de un ordenador y que nos abrió las puertas al mundo de las Aplicaciones.
5- Y finalmente revolucionó el mundo de las comunicaciones con el iPad, un invento que generó mucha controversia al principio pero del que ya nadie puede prescindir

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Quién gritará por ti ahora Aragón?

"Adios a los que se quedan...". Así empieza la famosa Albada de José Antonio Labordeta, el abuelo de rudos modales, gentiles actos, sabias palabras y profunda cabeza. El que cantó por la democracia y dignificó su tierra, el enamorado de Aragón y el que soñaba por la libertad de su pueblo. 
Hoy, 19 de septiembre de 2010, la voz rebelde de Aragón se ha apagado tras una larga enfermedad. Y cuando me he enterado de la noticia, nada más levantarme de la cama, una estrofa suya me ha venido a la cabeza, del famoso Canto a la Libertad: "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra, que ponga libertad [...] También será posible que esa hermosa mañana ni tu ni yo ni el otro la lleguemos a ver, pero habrá que empujarla para que pueda ser." Y en un primer momento pensé que, tristemente, Labordeta no ha conseguido ver esa tierra de libertad. Pero acto seguido he reflexionado más seriamente, y en  España él ha sido parte activa de la transición, de la dictadura a la libertad democrática. Pero además también ha sido la voz que reivindicaba por Aragón, y nos ha dado dignidad, orgullo y un referente para la historia. Hoy Aragón es mucho más fuerte y bello que hace algunas décadas, y hoy ha hecho de Aragón el centro del panorama nacional e internacional, porque su muerte ha ocupado todos los periódicos, telediarios, etc., y las secciones de deportes seguían luego hablando de Aragón por el Gran Premio de Motoclicismo de Alcañiz.

A nivel personal lo he sentido enormemente.Siempre que he estado exiliado por Bélgica, Estados Unidos o donde quiera que fuese, me escuchaba la colección de canciones de Labordeta para sentirme más cerca de casa y más orgulloso de mi pueblo. Ahora su voz resonará en el tiempo como un eco de dignidad. Y tal vez fuera de esta tierra será recordado principalmente por sus rudos modales, su famoso "a la mierda" dedicado al Partido Popular u otras salidas de tono. Pero en Aragón es el abuelo, aquel que levantó a esta nación, aquel que nos emocionó con su pregón de las fiestas del Pilar hace apenas unos meses, aquel que trasmitía la esencia de este pueblo humilde y obrero. Labordeta es nuestro trobador contemporáneo, y sus canciones resonarán en el futuro con la misma epopeya que los versos del Cid.

Yo no puedo decir que conocía personalmente a Labordeta, pero si he tenido oportunidad de hablar con él brevemente alguna que otra vez. Me lo he encontrado varias veces por el Paseo de la Independencia y alrededores, prueba de ello esta foto que me tomé con él hace unos 5 años. Y también he asistado a algunos de sus conciertos. Pero al verdadero Labordeta lo descubrí en Bruselas, cuando leí sus poemas, escuché su historia y me empapé en sus canciones con sincero sentimiento. Entonces alcanzó para mi otro grado, el de abuelo ilustre de Aragón. Y estudiando a Labordeta la verdad es que me siento muy identificado con su discurso político personal.

A un amigo, muy aragonesista, le preguntaba ¿quién va a gritar ahora por Aragón? ¿quién va a sacar la vena castiza aragonesa para reclamar y reivindicar sin perder el carisma? ¿quién? . Labordeta amaba a esta tierra, olvidada y maltratada. Aragón, ¿quién va a clamar por tí ahora?

Tenemos que luchar por honrar a Labordeta de la mejor manera, luchando desde la sinceridad y la humildad por Aragón. La clave, no olvidar las raíces y no perder el horizonte. Hemos de ser capaces de atraer a los miles y miles de aragonesista que existen en esta tierra, levantarlos de verdad y decirles "Se nos apagó la voz universal de José Antonio, pero juntos gritamos igual, y juntos haremos de Aragón la nación que él siempre soñó, la nación que todos anhelamos. Y no importa si al final esa tierra de libertad no la llegamos a ver, pero como dijo el Maestro, habrá que empujarla para que pueda ser".

sábado, 14 de agosto de 2010

+Mercedes Asín. Adios a la sonrisa y el poder de la inocencia.

El pasado sábado 7 de agosto yo tuve una bonita experiencia por tierras de Kentucky, me fui al Dewy Lake a remar en una canoa, invitado por la señora Elizabeth. Sentir el agua, romperlo y dirigirlo es algo que me fascinó. Pero mi regreso a casa fue traumático para mi.
Hacía unos días que no hablaba con mis padres, confiando en que todo iba bien. Sin embargo en mi móvil encontré un mensaje de mi padre: "Llámame en cuanto puedas". La conversación que siguió a ese momento fue de las más duras de mi vida.
Mi abuela Mercedes acababa de cumplir 93 años el 2 de agosto, y pude hablar con ella, o lo intenté porque ella ya no escuchaba bien. Le canté el cumpleaños feliz y me mandó un beso. Siempre fue una persona sonriente, alegre, de apariencia y espíritu joven, de quien me ha impresionado siempre su inocencia. No podía esperarme lo que estaba oyendo. "La abuela se está muriendo".
Antes de venir a USA visité a mi abuela, y le tomé esta foto que os muestro con mi móvil, la última que tengo de ella, en la que le obligué a posar haciendo un poco el payaso. Divertida, como era ella. Aunque en nuestra conversación ella se sentía triste, apática y apagada, y la tratamos de animar. Antes de despedirme le hice prometerme una cosa, que no se muriera hasta dentro de muchos años porque era mi última abuela que me quedaba con vida. Me desobedecío.
Ironías de la vida, desde que murió mi abuelo en el año 96 mi abuela entró en un periodo en el que, aunque estaba física y mentalmente bien, tenía unos repentinos delirios en los que creía que alguien la perseguía. Hubo momentos en los que esas visiones la llegaron a poner en peligro, pero sobre todo me dolía verla sufrir. No obstante de unos meses a esta parte su cerebro se había inventado que, finalmente, sus perseguidores habían entrado en la cárcel y ya no podían hacerle nada. Volvía a sentirse libre y feliz. Aunque siempre repetía una cosa: "me pusieron unos polvos en la garganta y cada vez hablo menos y peor, me cuesta". Incluso alguna vez confesaba creer que tenía cáncer. 
Sus hijos la llevaban a hacer chequeos habituales y los médicos la encontraban sana como un roble. Días antes de su muerte también la llevaron a un especialista a que le mirase la garganta, que le molestaba, y le diagnosticó una faringitis. Sin embargo la realidad era mucho más dramática. Mi abuela tenía un gigantesco cáncer en la garganta.
El sábado mi abuela estaba con mi padre cuando de repente sintió que no podía respirar. En la residencia se asustaron y llamaron a una ambulancia. Entró en el hospital y no volvió a salir. Allí le descubrieron el cáncer, pero no se podía hacer nada por ella. La sedaron, la familia vino a visitarla, por momentos estaba consciente y sonreía, pero yo tenía una pena enorme. Mi abuela fue como una segunda madre para mi, siempre tierna y dulce. Con ella podía hablar de mis sentimientos reales, de mis emociones, de mis enamoramientos. Era mi confidente y mi consejera. No se si podéis imaginar el amargo dolor que sentí cuando me vi impotente, incapaz de estar allí con ella, darle la mano, decirle que la quería, que gracias por todo, que fue alguien importante en mi vida.
A los dos días, el lunes, murió. Afortunadamente apenas sufrió, no tuvo que soportar meses y meses de la enfermedad sabiendo que iba a morir. Y murió un paz, tranquila, liberada y serena. A través de mis padres le mandé todo mi amor y mi gratitud, y ella, por lo que dicen, sonrió. E incluso el domingo, el último día que ella estuvo consciente, sentí algo especial. Estaba yo jugando en el ordenador cuando claramente escuché "Javier", que es como ella solía llamarme. Lo escuché tres veces, y era la voz de mi abuela, claramente. Luego me dijo "Adios". Quise prolongar esa sensación, conversar con ella, pero no pude, lo que luego creía que me estaba diciendo era cosa de mi imaginación, pero aquellas dos palabras se que eran de ella, no se por qué pero lo se.
El miércoles fue su funeral, y mis padres me ofrecieron estar presente de una manera especial. Me mencionaron en la eucaristía y el féretro de mi abuela, desde el tanatorio, estuvo acompañado de un ramo de flores que encargué con solo dos palabras, como las que ella me dirigió: "Gracias. Javier". No podía imaginar nada mejor ni más hermoso. Escogí rosas amarillas y rojas, colores de Aragón, porque aragonesa era ella como aragonés soy yo. Pero hay algo más, el rojo es el color de la muerte, el amarillo es el color del sol, de lo nuevo, de la resurrección.
Mis padres quisieron guardar el ramo para secarlo, pero el último capricho del destino fue que, cuando la enterraron, los operarios metieron con ella el ramo que estaba encima del ataúd. Mi ramo. Así que me llevó eternamente consigo, como yo ya la llevo eternamente conmigo.
Muchas gracias por todo abuela, de ti he aprendido a ser humilde y elegante, a ser inocente y astuto, a sonreir para tapar el llanto y a amar desde el silencio. Te quiero.

jueves, 22 de abril de 2010

Para el día de mi adiós...

Este último mes realmente está siendo bastante negro para mi, y ello me ha hecho pensar en la muerte. O mejor dicho, me ha hecho recordar la muerte, porque creo que alcancé la madurez cuando comencé a debatir con ella y terminé aceptándola.

La muerte para mi no es un suceso trágico, sino un adios amargo que casi nunca te da permiso para una despedida. En conciencia lamento la muerte de mis seres queridos en la medida en la que creo que si me hubieran dicho "tienes cinco minutos para despedirte" hubiera podido decirles todo lo que ya nunca me escucharán, y especialmente hubiera podido honrarles con un GRACIAS mayúsculo... que bonito sería que el día de mi muerte pudiera escuchar con sinceridad y gozo un "GRACIAS por lo que has supuesto en mi vida"...

La muerte es una sombra invisible que acecha constantemente, y no sabemos cuando nos sorprenderá. Cada minuto que pasamos en esta tierra es una victoria de la vida. Pero yo asumo que la grandeza de la existencia pasa por la decepción del final, aunque reconozco que no siempre soy capaz de aprovechar al máximo esos regalos en forma de latido constante.

Espero que Dios aun me aguarde un largo camino, pero quiero hacer desde este blog una reflexión por si algún día llegase prematuramente mi final. Mi vida es feliz y hermosa, otra cosa es que no siempre soy capaz de darme cuenta. Porque la existencia en sí es magnífica, ocurra lo que ocurra... de verdad.  Y sobre todo hay un sentimiento que tengo y siempre he tenido, y es el de gratitud. Nadie jamás me ha lastimado de manera grave, a nadie guardo rencor, más bien al contrario, os aseguro que tengo una gratitud infinita por todas las personas que conozco. Y acompañando a esta actitud también ruego humildemente perdón por si a alguien le he herido. En conciencia yo creo que siempre he intentado ser una buena persona, no una persona perfecta, pero una persona buena. 
Para ir terminando, una exigencia para el día de mi adios: ¡no quiero ver ni una lágrima de dolor! Siempre he sido una persona que ha intentado llevar la sonrisa con orgullo en mi cara. La alegría alegría genera, el llanto solo más llanto ¿y acaso no es hermosa la risa? Desgraciadamente en mi propia familia veo a menudo demasiado dolor, demasiada amargura, demasiada lágrima. Por ello en mi funeral yo querría que se riera, que la gente pudiera divertirse, que fuese un punto de encuentro de familiares y amigos que se saludasen con cariño y pudieran todos juntos, con una sonrisa en los labios, lanzarme un último adios. 

Una última cosa, hoy en el funeral por Juan Antonio Samaranch ha sonado una de mis canciones preferidas, y le ha dado un carácter especial al sepelio. Yo también quiero música en mi funeral, y os dejo aquí algunas canciones que me gustaría escuchar desde el cielo.

Amigos para siempre, obligatoria

Somewhere over the rainbow, una canción muy tierna, una puerta al sueño

Hoy te toca ser feliz, un lema en mi vida

Y otra con la que me caracterizo, y quizás la más importante: Mira siempre el lado bueno de la vida

Y bueno, de paso os dejo algunas otras canciones que me gustaría que todos los que me conoceis escucháseis: Smile, Passerà o Aleluya.

miércoles, 21 de abril de 2010

Samaranch, bandera del Olimpismo



Juan Antonio Samaranch moría este mediodía en la Clínica Quirón de  Barcelona a los 89 años de edad. Así, de repente. En solo unas horas desde que entró por su propio pie a la clínica catalana, su llama se apagaba por una insuficiencia cardiaca.

De Samaranch no se mucho, más allá de lo que he podido leer y escuchar en los últimos minutos. Sobre todo desconocía su increíble repercusión mundial, con lo cual me planteo ¿ha muerto el español más influyente en los últimos 50 años o más? ¿ha muerto el hombre que ha conseguido hacer del olimpismo un arte de convivencia intercultural? ¿ha muerto la figura más admirada y respetada por los deportistas de medio mundo?

De Samaranch yo sabía únicamente que, como presidente del COI que fue durante 20 años, fue una pieza fundamental para conseguir las Olimpiadas de Barcelona 92 y un baluarte firma a la hora de defender las dos malogradas candidaturas de Madrid para 2012 y 2016.

Ahora sé mucho más, pero quiero transmitiros mi asombro recomendándoos que miréis estos periódicos británicos, franceses, italianos, alemanes o chinos, donde en portada aparece la muerte de Juan Antonio Samaranch, la verdadera bandera del Olimpismo moderno. Descanse En Paz.

... Tristemente, demasiadas noticias luptuosas el último mes.

sábado, 17 de abril de 2010

Polonia... país eternamente huérfano


Qué desgraciados y desdichados los polacos, eternamente huérfanos... Polonia es un país construido y defendido desde el dolor y el horror, que cuando empezaba a ver la luz y rendía con nostalgia homenaje a sus heroes de Katyn, aniquilados hace 70 años, se encontró de nuevo con la tragedia.

Lech Kaczynski, su esposa, y TODA la clase dirigente de Polonia viajaba en el mismo avión rumbo a Smolensk (Rusia), donde en 1940 la Unión Soviética masacró a más de 15,000 polacos en el Bosque de Katyn. La razón, un sentido homenaje que se convirtió en un nuevo funeral. El avión volaba bajo, en una zona boscosa, entre la niebla, y se estrelló. Todos los ocupantes murieron, desde familiares de víctimas hasta el propio presidente, pasando por el Jefe del Ejército o el primer presidente polaco en democracia.
Desde aquí sirvan estas lineas como un llanto por la agonía de Polonia, un pueblo que me cae simpático, un pueblo de fe con un camino muy tortuoso en sus espaldas. En Bruselas, durante mi Erasmus, conocí a dos buenas amigas polacas: Kasa y Ewelina. Hablé con ellas después de esto, y estaban hundidas. No se trataba de lamentar la muerte de unos políticos y otras autoridades, cualquiera que fuese el color que defendieran, se trataba de llorar la desgracia de un pueblo que, huérfano eternamente, se pregunta "¿por qué?".

viernes, 16 de abril de 2010

Un nuevo ángel al Reino de Dios. Abuelo, D.E.P.

Este es un post muy duro... duro porque es un post de adiós, de adiós a un ser querido, a mi abuelo Paco. 
Mi abuelo llevaba enfermo más de siete años. Científicamente haber sobrevivido hasta el 2010 era poco probable, pero saber que cada día de su vida era un milagro no es un consuelo... Mi abuelo fue empeorando poco a poco hasta el punto de no poder moverse y estar sempiternamente postrado en una cama. Fue perdiendo visión y se quedó ciego. Fue perdiendo audición y quedó prácticamente sordo. Pero mi abuelo tenía ganas de vivir ¿por qué? porque nunca se rindió ante nada... hasta que no pudo más.

Era 1 de abril, fecha de mi vigésimosegundo cumpleaños, cuando después de haber tenido una jornada feliz en el primer día de Pascua en Siete Aguas (Valencia) me llamó mi padre y me anunció la dramática noticia. El abuelo se había apagado como vivió, poco a poco y sin hacer ruido, mientras merendaba. Entonces me hundí, lloré... pero me levanté. Me tocaba estar junto a la familia, especialmente junto a mi madre, que siempre ha sido una mujer muy sensible y muy apegada a su padre. 
Después de haber estado preparando la Pascua a primera hora de la mañana la tuve que abandonar y coger el primer autobús rumbo a Zaragoza. Llegué al mediodía y sin comer fui directo al tanatorio. Estuve allí toda la tarde, viendo como mi abuelo era una persona muy querida y admirada. Eran fechas festivas y aún así no paraba de llegar gente.  Pero aún más espectacular fue al día siguiente. El sábado santo se celebró un amable sepelio en el Colegio Cristo Rey de los escolapios. ¡Estaba a revantar! Lástima que ese bonito círculo de amigos solo se reúna con estos motivos. 
El funeral fue una canción de alegría y agradecimiento por la vida de nuestro abuelo. No hubo eucaristía, sino lectura de la Palabra (tradición pascual). Y creo que el momento más emotivo fue cuando hablamos los nietos recordando anécdotas bonitas con el abuelo Paco. Begoña, Héctor, Andrés y servidor. Y aunque estábamos en un funeral hubo risas.
Para terminar quiero recordar el momento que más me impactó. Al acabar la celebración se me acercó un hombre en silla de ruedas, creo que es escolapios, y con un sonrisa de oreja a oreja me dijo "Felicidades y enhorabuena por el gran abuelo que has tenido", y rió. 
Pues eso, que abuelo, muchísimas gracias por la vida que hemos compartido juntos. Ahora ya, desde el cielo junto a tu Reina, podrás seguir velando por mí y por toda la familia. Te quiero. Descansa En Paz.

miércoles, 11 de marzo de 2009

191 lágrimas, 191 motivos para seguir luchando

Hoy es un día para echar la vista atrás y recordar la más importante efeméride de 11-M en las últimas décadas: los atentados en los trenes de Madrid, el mayor número de muertos (191) por acto terrorista en la historia de nuestro país (sumado a 2000 heridos).
Hoy es un día pues para llorar, para que cada español se seque al menos 191 lágrimas. Yo recuerdo que aquel 11 de marzo de 2004 seguía acogiendo a Henri Pierre Duperret, un compañero de intercambio de Colombier en Brionnais, un pequeño pueblo entre Lyon y Dijon. Aquella mañana cuando entramos al coche rumbo al colegio Cristo Rey pusimos Los40Principales y en vez de escuchar música informaban en un avance de que había habido un atentado terrorista en Madrid donde se temía que hubieran muerto 8 víctimas en vagones de tren. Nos quedamos de piedra pero la sensación de angustia fue empeorando conforme avanzaba la mañana y se elevaban por decenas el número de muertos. Hasta tal punto llegó esa inquietud que suspendimos las clases y nos pusimos a ver la televisión en el colegio para estar informados. Cuando al mediodía vi las imágenes, ya imaginándome la magnitud de la tragedia, me puse a llorar. No conocía a nadie que hubiera sido afectado, pero desde la televisión veía a hermanos llorar, sangrar, dolerse, gritar, sofocarse... morir. Poco caso le hice aquel día a mi acompañante francés, la noticia era suficientemente trascendental como para olvidarme de todo. Creo que solo cuando ya avanzaba la tarde conseguí despegarme de la televisión para bajar a jugar a fútbol al parque de debajo de mi casa. Al día siguiente, o a los dos días (no recuerdo exactamente), fuimos a la Plaza del Pilar para mostrar nuestra repulsa frente al terrorismo de cualquier facción. No cabía un alfiler, quizás nadie hubiera notado nuestra ausencia si nos hubiéramos ido, pero había que estar ahí.
Aquellos días se me quedaron muy marcados y los sigo recordando muy cercanos. Lloré y temí. Ahora, cinco años después, este sigue siendo un día para llorar.
Pero hoy también es un día para seguir luchando, y para seguir luchando tenemos 191 motivos. Porque como aquel viernes todos nos echamos a la calle para protestar, ahora no debemos anestesiarnos ante la ausencia del terror para dejar de mostrar nuestro desprecio. Porque todos deben enterarse de que queremos un mundo en paz, un mundo donde la palabra de cada individuo decida, y no un arma cargada. Ha llegado el momento de que nosotros, los hombres y mujeres de a pie, la gente de bien, los obreros, los empresarios, los jóvenes, los viejos, todos nosotros, saltemos al unísono para tumbar la maldad de este mundo, para reclamar un mundo que de verdad nos pertenezca a quienes lo queremos, porque no deberían reírse de nosotros si soñamos con un planeta sin guerras, sin terrorismo, sin censura, sin opresión. Hoy es un día para recordar la injusticia más grande: la muerte no motivada, y ello debe darnos fuerza para invocar el espíritu de aquellos días y seguir gritando.
Y hoy, tristemente, es un día para avergonzarnos. Para avergonzarnos porque nuestra clase gobernante parece olvidarse de las víctimas y reducen los homenajes a meras ofrendas florares con unas cámaras de televisión delante. Para avergonzarnos porque ese pseudo homenaje, insuficiente pero no inexistente, no está exento de polémica porque el partido gobernante en España, el PSOE, ha impedido a los suyos que acudan al acto sólo porque han sido organizados por la Comunidad o el Ayuntamiento de Madrid, liderados por el PP. Señores políticos, las víctimas no entienden de partidos porque cualquier cosa vanal, ya sea política, deporte, religión, etc. es nada en comparación con una vida afectada o perdida. No hagan de la muerte inocente una baza electoral, no sean tan demagógos e hipócritas como para hace 5 años presidir una marcha de millones de personas en homenaje a las víctimas y ahora quedarse tranquilos en casa. No sean tan falsos, sobre todo señores del PSOE, como para después de haber cimentado su victoria electoral en 2004 en estos atentados, haber ahora olvidado a esas víctimas que tanto les importaban. No insulten nuestra inteligencia y, por favor, antepongan la cordura y la humanidad a toda estrategia política.

lunes, 22 de octubre de 2007

Oh, capitán, mi capitán

Poema de Walt Withman "Oh captain, my captain". En recuerdo del capitán de "La Rosa de los Vientos" y en honor a todos nosotros, su familia radiofónica, dolida por su pérdida.


¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!
¡oh rojas gotas que caen,
allí donde mi capitán yace, frío y muerto!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas,
levántate, por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín,para ti ramilletes y guirnaldas con cintas,
para ti multitudes en las playas,
por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente,
derribado, frío y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven,
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
la nave, sana y salva, ha anclado, su viaje ha concluido,
de vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad campanas!
Mas yo, con tristes pasos,recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.

Se nos ha ido un grande

Juan Antonio Cebrián murió la tarde del sábado con sólo 41 años de edad. Él mismo dijo que cada día morían al menos 11 o 12 genios sin que nadie se enteraba. Juan Antonio se ha convertido en uno de esos genios que nos han dejado, pero de este sí nos hemos enterado. Era un genio de la radio y un erudito de la historia. En la actualidad dirigía el fabuloso programa nocturno de Onda Cero "La Rosa de los Vientos". Era un programa fresco, culto, juvenil, apasionante, para mí el programa ideal. Soy amante de la historia, lo misterioso, la intriga y la actualidad, y todo ello eran ingredientes de "La Rosa de los Vientos" aderezados con el carisma y la virtud del ciego (sí, era ciego) que nos hablaba contento y feliz como una lombriz, nuestro amigo y compañero Juan Antonio Cebrián (Como decía cada noche al comenzar su programa). He de confesar que últimamente no seguía con toda la asiduidad que quisiera el programa de radio, pero si algún findesemana mi noche se velara ahí estaba él con su zona cero o sus pasajes de la historia, iluminando mi mente.
No sé qué va a ser ahora de "La Rosa de los Vientos", porque al igual que el franquismo no se podía entender sin Franco, "La Rosa de los Vientos" no se puede entender sin el virtuosismo y la genialidad de Juan Antonio Cebrián, pese a que tenga muy buenos ayudantes. Sin embargo la mejor forma de honrar su memoria es continuar su obra y hacerla más grande.

Cebrián era un amigo de sus oyentes, como él mismo pretendía. Él era mi prototipo de locutor, un hombre con distintos registros que sabía adaptar a la circunstancia, un hombre culto que sabía trasmitir como nadie. Sus pasajes de la historia, los cuales tengo todos descargados, era un mundo abierto a la imaginación y el recuerdo y como si de una película se tratase te trasmitía con la palabra la grandiosidad del Imperio Egipcio, la opulencia de la corte borbónica o los horrores de las guerras mundiales. Su zona cero era un halo de intriga que te envolvía y te enganchaba a conocer más y más hasta poder desentrañar el misterio.
Su muerte ha supuesto para mí un triste dolor ya que los sentía cerca y era uno más de mis amigos. Su voz me reconfortaba en la noche y me abría un horizonte crítico, de búsqueda de los conocimientos de un mundo que nos oculta muchas verdades.
Juan Antonio, con todo el dolor del mundo te digo adiós y te pido para que, desde arriba, a tu modo, sigas reconfortando a tus oyentes en las horas más intempestivas. Despídete de nosotros como siempre contento y feliz como una lombriz, amigo y compañero nuestro Juan Antonio Cebrián. Descansa en paz, grande de la radio, erudito de la historia, capitán y amigo.

¡Fuerza y honor!