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miércoles, 9 de mayo de 2012

Carta a los aficionados del Levante UD


¡¡Hola hermanos granotas!!

Soy un zaragocista más, uno de tantos, uno de los miles que nos desplazamos el año pasado al Ciutat de València. Y abro este post porque se cumple un año de esa efeméride, de esa jornada maravillosa que, al menos yo, viví en tierras levantinas y levantinistas.

Soy amigo de levantinistas, levantinistas que viven en Zaragoza y levantinistas que viven repartidos por España. Y por ellos yo ya tenía simpatía al Levante UD, pero desde cómo nos recibisteis el año pasado, esta temporada me he alegrado mucho por cada una de vuestras gestas.

Cuando el Real Zaragoza ganó la temporada pasada 1-0 al Espanyol y sabía que llegábamos dependiendo de nosotros mismos al partido contra el Levante, no me pensé ni un segundo que no pudiera estar ahí. No conocía el Ciutat y no había visto a mi Real Zaragoza nunca fuera de casa. Pero el viaje fue mágico.

A las 8 de la mañana salían los buses de la capital aragonesa y se vivía ya en las calles y dentro de los autobuses una fiesta total. Llegamos a Valencia, peregrinamos por sus largas avenidas, y vestidos de azul y blanco y enarbolando banderas de nuestro equipo y de nuestra tierra, mirara donde mirara sólo veía rostros que nos sonreían y que nos daban ánimos. Y fue acercándose la hora del partido. No me moví de los alrededores del estadio, y me refresqué en el parque y en el centro comercial. Por ahí comí y junto a mis amigos guardamos vela esperando la resurrección de un equipo que se nos moría.

Pero la apoteosis llegó a poco más de una hora del inicio del partido. Empezasteis a aterrizar los levantinistas, erais muchos y orgullosos, habíais firmado una temporada histórica, podiais haberos burlado de nosotros, de nuestras desgracias, como hacen en otros campos, pero nos abrazasteis. Juntos recibimos a los dos autobuses, tanto del Levante como del Real Zaragoza. Juntos coreamos "Levante, Levante" y os unisteis en las canciones de ánimo a nuestro equipo. Ese día era la fiesta del fútbol, y como amantes del fútbol no queríais ver llorar a una afición tan numerosa en vuestro estadio. Y por eso, por un día, no os importaba que perdiera vuestro equipo si podíais compartir vuestra sonrisa con otro.

Y llegó el partido, y el estadio fue una prórroga de esa fiesta. Y los levantinistas aplaudieron la alineación del Real Zaragoza, y los zaragocistas la del Levante UD. Yo canté el "Ballesteros selección" varias veces y aplaudí vuestros cambios. El estadio entero pareció celebrar los goles de falta de Gabi, que hacían del Ciutat de Valencia la "ciutat" más feliz del planeta. Sabiendo el resultado del Dépor y que nos servía el empate, también celebré el gol del Levante. Un segundo gol de vuestro equipo y uno del Depor nos hubiera mandado a Segunda, pero sobre el campo se veía que todos estaban contentos con ese resultado. No pasé nervios, pasé por el éxtasis. Y al término de los 90 minutos llegó el pitido final y miles y miles de almas, zaragocistas y levantinistas, celebramos juntos el éxito de los dos equipos. El Ciutat de València pasó en ese momento a ser lugar de devoción y agradecimiento del zaragocismo, un capítulo tenso pero con final feliz que se ha grabado en nuestra historia y en mi corazón blanquillo.

Con todo este recuerdo lo que quiero es agradecer ese momento. ¡Y lo que es la vida! El destino, o la diosa del fútbol, ha querido repetir este año esas sensaciones, ese peregrinar y ese hermanamiento. Esta vez nos vamos a Getafe, y espero que se nos trate ahí la mitad de bien que se nos trató en Valencia. Pero sobre todo deseo que el final sea tan feliz como aquel último partido Levante-Real Zaragoza de la temporada 2011-2012.

miércoles, 11 de marzo de 2009

191 lágrimas, 191 motivos para seguir luchando

Hoy es un día para echar la vista atrás y recordar la más importante efeméride de 11-M en las últimas décadas: los atentados en los trenes de Madrid, el mayor número de muertos (191) por acto terrorista en la historia de nuestro país (sumado a 2000 heridos).
Hoy es un día pues para llorar, para que cada español se seque al menos 191 lágrimas. Yo recuerdo que aquel 11 de marzo de 2004 seguía acogiendo a Henri Pierre Duperret, un compañero de intercambio de Colombier en Brionnais, un pequeño pueblo entre Lyon y Dijon. Aquella mañana cuando entramos al coche rumbo al colegio Cristo Rey pusimos Los40Principales y en vez de escuchar música informaban en un avance de que había habido un atentado terrorista en Madrid donde se temía que hubieran muerto 8 víctimas en vagones de tren. Nos quedamos de piedra pero la sensación de angustia fue empeorando conforme avanzaba la mañana y se elevaban por decenas el número de muertos. Hasta tal punto llegó esa inquietud que suspendimos las clases y nos pusimos a ver la televisión en el colegio para estar informados. Cuando al mediodía vi las imágenes, ya imaginándome la magnitud de la tragedia, me puse a llorar. No conocía a nadie que hubiera sido afectado, pero desde la televisión veía a hermanos llorar, sangrar, dolerse, gritar, sofocarse... morir. Poco caso le hice aquel día a mi acompañante francés, la noticia era suficientemente trascendental como para olvidarme de todo. Creo que solo cuando ya avanzaba la tarde conseguí despegarme de la televisión para bajar a jugar a fútbol al parque de debajo de mi casa. Al día siguiente, o a los dos días (no recuerdo exactamente), fuimos a la Plaza del Pilar para mostrar nuestra repulsa frente al terrorismo de cualquier facción. No cabía un alfiler, quizás nadie hubiera notado nuestra ausencia si nos hubiéramos ido, pero había que estar ahí.
Aquellos días se me quedaron muy marcados y los sigo recordando muy cercanos. Lloré y temí. Ahora, cinco años después, este sigue siendo un día para llorar.
Pero hoy también es un día para seguir luchando, y para seguir luchando tenemos 191 motivos. Porque como aquel viernes todos nos echamos a la calle para protestar, ahora no debemos anestesiarnos ante la ausencia del terror para dejar de mostrar nuestro desprecio. Porque todos deben enterarse de que queremos un mundo en paz, un mundo donde la palabra de cada individuo decida, y no un arma cargada. Ha llegado el momento de que nosotros, los hombres y mujeres de a pie, la gente de bien, los obreros, los empresarios, los jóvenes, los viejos, todos nosotros, saltemos al unísono para tumbar la maldad de este mundo, para reclamar un mundo que de verdad nos pertenezca a quienes lo queremos, porque no deberían reírse de nosotros si soñamos con un planeta sin guerras, sin terrorismo, sin censura, sin opresión. Hoy es un día para recordar la injusticia más grande: la muerte no motivada, y ello debe darnos fuerza para invocar el espíritu de aquellos días y seguir gritando.
Y hoy, tristemente, es un día para avergonzarnos. Para avergonzarnos porque nuestra clase gobernante parece olvidarse de las víctimas y reducen los homenajes a meras ofrendas florares con unas cámaras de televisión delante. Para avergonzarnos porque ese pseudo homenaje, insuficiente pero no inexistente, no está exento de polémica porque el partido gobernante en España, el PSOE, ha impedido a los suyos que acudan al acto sólo porque han sido organizados por la Comunidad o el Ayuntamiento de Madrid, liderados por el PP. Señores políticos, las víctimas no entienden de partidos porque cualquier cosa vanal, ya sea política, deporte, religión, etc. es nada en comparación con una vida afectada o perdida. No hagan de la muerte inocente una baza electoral, no sean tan demagógos e hipócritas como para hace 5 años presidir una marcha de millones de personas en homenaje a las víctimas y ahora quedarse tranquilos en casa. No sean tan falsos, sobre todo señores del PSOE, como para después de haber cimentado su victoria electoral en 2004 en estos atentados, haber ahora olvidado a esas víctimas que tanto les importaban. No insulten nuestra inteligencia y, por favor, antepongan la cordura y la humanidad a toda estrategia política.

jueves, 6 de noviembre de 2008

HOPE (esperanza)


Ha pasado un día, vuelven a ser horas intempestivas, pero sigo viendo la CNN para informarme de todo lo que envuelve esta histórica elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos de América. Para informarme y para conocer todas las opiniones e intentar averiguar como piensan los estadounidenses. Lo que tengo claro es que con Obama ha vuelto la esperanza, no solo a Chicago ni a Sacramento, no solo a Boston ni a San Diego, también ha llegado a Sidney, Tokio, Nueva Delhi, Maputo, Yaoundé, Moscú, Oslo, Paris, Madrid, Buenos Aires, Santo Domingo... la esperanza ha vuelto al mundo, un mundo que ha vivido el nacimiento de un mito.

Congratulations profeta!
Me vais a permitir que me felicite a mí mismo. Primero porque desde hace muucho tiempo apoyé a Obama y vi algo especial en su carismática figura. Esta vez supe apostar por el equipo ganador. Segundo porque creo que, para ser este un blog humilde y personal, he hecho un buen seguimiento de la campaña electoral. Y tercero... porque soy profeta.
Si bajáis unas cuantas entradas podréis ver mi vaticinio de la jornada electoral. Preví una victoria contundente de Obama: 349 frente a 189 para McCain. Quedan por asignar 26 votos electorales pero en estos momentos el resultado es de 349 para el presidente Obama y 163 para John McCain. Si los votos que quedan se van para McCain acertaré el pleno. Si no, estaré igualmente orgulloso porque me habré acercado mucho. Además vaticiné la victoria de los demócratas en estados tan inseguros como Florida, Virginia y Ohio. Así que me alegro, parece ser que he aprendido bastante en este proceso electoral.

¿Y el futuro? ¿Acaso Obama va a cambiar algo?
Evidentemente el mundo va a cambiar, el mundo ya ha cambiado. Por primera vez se elige un presidente negro en un país de mayoría blanca. Esto no es ficción, es un ejemplo moral, es un cambio social palpable, es el síntoma de un cambio de cultura, de valores, de un cambio de era.
Barack Obama no es un político más, es la figura de la ilusión, del cambio. Barack Obama supera la política para ser un emblema, para sumar virtudes de Ghandi, de Luther King, de Kennedy, de Churchil, de Mandela... el mundo necesitaba un héroe, el mundo necesitaba un líder, el mundo necesitaba un cambió ilusionante, al mundo necesitaba a Barack Obama.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

President Barack Obama

Son las 5 de la mañana. Acabo de poner la CNN y mostraba un cartel diciendo "Barack Obama elected president (CNN projection)". Junto a esto un estallido brutal de almas jubilosas resonaba desde el Grant Park de Chicago (Illinois). Realmente me he emocionado. La elección presidencial ha puesto punto y final a 21 meses de campaña si sumamos las primarias. Mi incredulidad me ha hecho pasar a la CBS, a la CNBC o a la BBC, todas hablaban del cuadragésimocuarto presidente de los Estados Unidos: Barack Obama, el primer presidente negro. Y esto no es ficción.

Es emocionante. Es grandioso. Un pueblo que hace unos años era esclavista y racista, un país en el que el Ku Klux Klan campaba a sus anchas, un pueblo que asesinó a Martin Luther King... un pueblo que se ha levantado de sus miserias, que se ha olvidado de sus prejuicios, y que ha dado al mundo una lección moral y democrática histórica. Esto es el sueño americano.

El reverendo King dictó: "quiero un pais en el que no se juzgue a la gente por su piel sino por el contenido de sus palabras". En 2008 se cumplen 40 años de su muerte. En 2008 comienza una nueva era.

Acabo de presenciar el discurso de John McCain, y ese es un ejemplo de lo que digo. John McCain, un elogio sin matices, una grandeza digna de presidencia pero que ha elegido el peor año para presentarse: el año en el que ha tenido que luchar contra la ilusión de un país, contra la ilusión del mundo entero.

En posteriores post comentaré la perfecta campaña de Obama y el papel fundamental de internet. Por ese papel de internet, por ese seguimiento diario, casi horario, de la campaña estadounidense, por mi participación activa en la campaña de Obama, por mi inscripción como simpatizante de Obama hace más de 14 meses, por la ilusión que yo también he depositado en este hombre hawaiano, de padre keniata y madre de Kansas, este hombre que ha sufrido la muerte de su abuela un día antes de un hito histórico, este hombre que ha vivido el gran sueño americano, este hombre que ha levantado a un país y que ha creado inquietud política en los jóvenes y los inmigrante, este hombre por el que aposté. Por todo ello, me felicito, porque yo también me considero parte de esta victoria.

God bless you, and God bless all nations in the world