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sábado, 17 de abril de 2010

Polonia... país eternamente huérfano


Qué desgraciados y desdichados los polacos, eternamente huérfanos... Polonia es un país construido y defendido desde el dolor y el horror, que cuando empezaba a ver la luz y rendía con nostalgia homenaje a sus heroes de Katyn, aniquilados hace 70 años, se encontró de nuevo con la tragedia.

Lech Kaczynski, su esposa, y TODA la clase dirigente de Polonia viajaba en el mismo avión rumbo a Smolensk (Rusia), donde en 1940 la Unión Soviética masacró a más de 15,000 polacos en el Bosque de Katyn. La razón, un sentido homenaje que se convirtió en un nuevo funeral. El avión volaba bajo, en una zona boscosa, entre la niebla, y se estrelló. Todos los ocupantes murieron, desde familiares de víctimas hasta el propio presidente, pasando por el Jefe del Ejército o el primer presidente polaco en democracia.
Desde aquí sirvan estas lineas como un llanto por la agonía de Polonia, un pueblo que me cae simpático, un pueblo de fe con un camino muy tortuoso en sus espaldas. En Bruselas, durante mi Erasmus, conocí a dos buenas amigas polacas: Kasa y Ewelina. Hablé con ellas después de esto, y estaban hundidas. No se trataba de lamentar la muerte de unos políticos y otras autoridades, cualquiera que fuese el color que defendieran, se trataba de llorar la desgracia de un pueblo que, huérfano eternamente, se pregunta "¿por qué?".

domingo, 17 de mayo de 2009

Gran Eurovisión

Si el año pasado critiqué con amargura la canción ganadora del festival del Eurovisión, este año no puedo sino aplaudir a este genial joven, solo dos años mayor que yo, que ha arrasado consiguiendo un record histórico de puntuación en el medio siglo de vida de este festival europeo de la canción. Noruega ha ganado, y a decir verdad, con total justicia. Detrás han quedado otras buenas composiciones, particularmente me gustaba también mucho Azerbaiyán. ¿Y España? Pues la risa oigan. El año pasado el criticado pero querido Rodolfo Chikilicuatre, con su canción infame y burlesca, consiguió 55 puntos y terminó decimosexto. Sin embargo este año Soraya ha conseguido una de las peores puntuaciones para España en Eurovisión, solo 23 puntos, penúltima posición y a un punto de terminar últimos. Vergonzoso y humillante. No obstante, siendo fieles a la verdad, creo que España no merecía tamaña reprimenda. La canción a mí tampoco me gustaba, pero me parece mejor que muchas otras candidatas. Sólo Andorra, con 12 puntos, Portugal con 7 y otros tres países que no recuerdo, nos han valorado. Y es que la introducción del nuevo sistema de puntuación mixta entre la población y el jurado no ha evitado del todo los votos de vecinos y amigos pero sí ha conseguido que por la parte alta consigan más puntuación quien más se lo merecía.

Fairytale
Bueno, regresando a la canción vencedora, decir que me parece sublime. Yo soy un enamorado de la música celta y Fairytale recoge esas mimbres para combinarlo con Pop del bueno y una excelente puesta en escena.
Fairytale es una canción compuesta, tocada y cantada por Alexander Rybak. Este joven bielorruso, pero que desde los 4 años vive en Noruega, tiene 23 años recien cumplidos y es, sin duda, un diamante en potencia. Es compositor, músico, cantante y actor. Ayudado de su carita de niño bueno y su buen porte ha conseguido encandilar a muchos, pero su voz y su talento musical ha terminado de atrapar al resto.
En Eurovisión parece que está de moda el violín, instrumento que le sirvió a Rusia para destacarse el año pasado. Ahora se repite, pero en mi opinión, sabiéndolo usar. La combinación es estupenda, el sonido maravilloso y la letra entrañable. Fairytale es una canción que compuso Alexander Rybak a una ex novia que tuvo, y que habla de su relación digna de un cuento de hadas y de los infelices desencuentros que le hizo perderla. A continuación muestro la canción ganadora, y al final otra de las que me encantaban, la de Azerbaiyán.


Ah, por cierto. Primero, me gustaría que España protestase porque no se ha merecido tamaña humillacion. Segundo, deseo que este país se vuelva a tomar en serio esta competición porque la estamos matando. Y tercero, está visto que hay que hacer canciones en inglés y, una de dos, o se buscan cantantes hermosos/as o se le añaden violines, panderetas o bandurrias a la canción para darle mayor carisma. Eso es lo que vende ahora.

martes, 25 de noviembre de 2008

Groenlandia también busca independencia

Groenlandia podría estar escribiendo sus últimas palabras en el libro que lo define como condado de ultramar dependiente de Dinamarca.
Esta caracterización es la que recibe la isla helada desde la Segunda Guerra Mundial. Antes de ello era una simple colonia de la metrópoli. Sin embargo desde 1978, tras otro referéndum, cuenta con un régimen autonómico bastante independiente.
Groenlandia, políticamente, es Europa en la medida en la que es territorio danés, pero aprovechando su autonomía votaron quedarse fuera de la Comunidad Económica Europea y de la CECA. La gigantesca isla siempre ha sido más propensa a comerciar y a llegar a acuerdos con Canadá o Estados Unidos.
Hoy Groenlandia se somete a referéndum. No se decide sólamente si da un primer paso para su constitución como país independiente sino también si se estima el groenlandés como lengua oficial.

¿Qué opina Dinamarca?
No voy a decir que a Dinamarca le haga ilusión que Groenlandia se independice, pero creo que no se va a armar ningún drama. Groenlandia es un elemento sangrante para Dinamarca dado que apenas ejerce presión ni control real y efetivo sobre la isla pero en cambio debe destinar una cierta partida presupuestaria para financiar hospitales, colegio, instalaciones, infraestructuras, turismo, etc. Que nadie quiera buscar similitudes con los casos españoles, aunque seguro que los nacionalistas usarán esta más que probable emancipación para argumentar sus intenciones. Estamos ante un territorio prácticamente yermo e inhabitado que se encuentra muy alejado geográficamente de su metrópoli y que no comparte la mayoría de sus políticas, sobre todo económicas. Por lo tanto, en mi opinión, una declaración de independencia groenlandesa sería una torpeza para la isla y, de alguna manera, un alivio para la península danesa. Hoy, 40000 groenlandeses deciden su futuro.