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miércoles, 11 de marzo de 2009

191 lágrimas, 191 motivos para seguir luchando

Hoy es un día para echar la vista atrás y recordar la más importante efeméride de 11-M en las últimas décadas: los atentados en los trenes de Madrid, el mayor número de muertos (191) por acto terrorista en la historia de nuestro país (sumado a 2000 heridos).
Hoy es un día pues para llorar, para que cada español se seque al menos 191 lágrimas. Yo recuerdo que aquel 11 de marzo de 2004 seguía acogiendo a Henri Pierre Duperret, un compañero de intercambio de Colombier en Brionnais, un pequeño pueblo entre Lyon y Dijon. Aquella mañana cuando entramos al coche rumbo al colegio Cristo Rey pusimos Los40Principales y en vez de escuchar música informaban en un avance de que había habido un atentado terrorista en Madrid donde se temía que hubieran muerto 8 víctimas en vagones de tren. Nos quedamos de piedra pero la sensación de angustia fue empeorando conforme avanzaba la mañana y se elevaban por decenas el número de muertos. Hasta tal punto llegó esa inquietud que suspendimos las clases y nos pusimos a ver la televisión en el colegio para estar informados. Cuando al mediodía vi las imágenes, ya imaginándome la magnitud de la tragedia, me puse a llorar. No conocía a nadie que hubiera sido afectado, pero desde la televisión veía a hermanos llorar, sangrar, dolerse, gritar, sofocarse... morir. Poco caso le hice aquel día a mi acompañante francés, la noticia era suficientemente trascendental como para olvidarme de todo. Creo que solo cuando ya avanzaba la tarde conseguí despegarme de la televisión para bajar a jugar a fútbol al parque de debajo de mi casa. Al día siguiente, o a los dos días (no recuerdo exactamente), fuimos a la Plaza del Pilar para mostrar nuestra repulsa frente al terrorismo de cualquier facción. No cabía un alfiler, quizás nadie hubiera notado nuestra ausencia si nos hubiéramos ido, pero había que estar ahí.
Aquellos días se me quedaron muy marcados y los sigo recordando muy cercanos. Lloré y temí. Ahora, cinco años después, este sigue siendo un día para llorar.
Pero hoy también es un día para seguir luchando, y para seguir luchando tenemos 191 motivos. Porque como aquel viernes todos nos echamos a la calle para protestar, ahora no debemos anestesiarnos ante la ausencia del terror para dejar de mostrar nuestro desprecio. Porque todos deben enterarse de que queremos un mundo en paz, un mundo donde la palabra de cada individuo decida, y no un arma cargada. Ha llegado el momento de que nosotros, los hombres y mujeres de a pie, la gente de bien, los obreros, los empresarios, los jóvenes, los viejos, todos nosotros, saltemos al unísono para tumbar la maldad de este mundo, para reclamar un mundo que de verdad nos pertenezca a quienes lo queremos, porque no deberían reírse de nosotros si soñamos con un planeta sin guerras, sin terrorismo, sin censura, sin opresión. Hoy es un día para recordar la injusticia más grande: la muerte no motivada, y ello debe darnos fuerza para invocar el espíritu de aquellos días y seguir gritando.
Y hoy, tristemente, es un día para avergonzarnos. Para avergonzarnos porque nuestra clase gobernante parece olvidarse de las víctimas y reducen los homenajes a meras ofrendas florares con unas cámaras de televisión delante. Para avergonzarnos porque ese pseudo homenaje, insuficiente pero no inexistente, no está exento de polémica porque el partido gobernante en España, el PSOE, ha impedido a los suyos que acudan al acto sólo porque han sido organizados por la Comunidad o el Ayuntamiento de Madrid, liderados por el PP. Señores políticos, las víctimas no entienden de partidos porque cualquier cosa vanal, ya sea política, deporte, religión, etc. es nada en comparación con una vida afectada o perdida. No hagan de la muerte inocente una baza electoral, no sean tan demagógos e hipócritas como para hace 5 años presidir una marcha de millones de personas en homenaje a las víctimas y ahora quedarse tranquilos en casa. No sean tan falsos, sobre todo señores del PSOE, como para después de haber cimentado su victoria electoral en 2004 en estos atentados, haber ahora olvidado a esas víctimas que tanto les importaban. No insulten nuestra inteligencia y, por favor, antepongan la cordura y la humanidad a toda estrategia política.

jueves, 3 de abril de 2008

Juan Pablo II, el Papa Santo

El pasado 2 de abril se cumplían 4 años desde la muerte de Juan Pablo II, el Papa Santo. Su muerte la recuerdo con claridad porque fue el día siguiente a mi cumpleaños y menos de un mes después de los atentados del 11M. Murió un domingo.
Siempre admiré a Juan Pablo II, no se bien por qué, pero siempre lo ví como un Santo vivo. Casi todos los miembros de mi familia lo habían visto en alguna de sus visitas a Zaragoza, incluso alguno de mis familiares conversó con él personalmente. Siempre hablaron maravillas de él, de como el simple hecho de poder verle infundía alegría y esperanza en sus corazones o de como transmitía ánimo con su divino carisma.
Juan Pablo II también fue apodado como el Papa Viajero. Juan Pablo II recorrió medio mundo para acercar al pueblo el Evangelio. Juan Pablo II supo en todo momento que era el siervo de los siervos de Dios y se dedicó en cuerpo y alma al servicio de su palabra y a extender el mensaje por todos los rincones el mundo.
Su muerte, aunque esperada, supuso una reacción tremenda en todo el mundo, incluso en sectores no católicos. Los medios de comunicación se movilizaron, se convocaron numerosas eucaristías y actos para honrarle, millones y millones de personas se movilizaron e incluso Roma se llenó de fieles que abarrotaron la capital italiana para dar su último adiós al que había sido líder de la Iglesia durante 27 años.
Jamás en la historia un Papa había calado tan hondo, pero Juan Pablo II ocupó un lugar especial en el corazón de millones de personas de cualquier creencia. Su carisma y su ánimo lavó la cara de la Iglesia y se convirtió en un símbolo de Paz.
Desde este blog quiero dedicar este pequeño espacio para agradecerle su sacrificada labor y rogarle que siga velando por los cristianos para que jamás lleguemos a perder el norte.

jueves, 14 de febrero de 2008

Viejos recuerdos

Este es un poema cómico que realicé cuando iba a Tercero de E.S.O. en el colegio de Cristo Rey. Gustó y al final sirvió como idea para que al año siguiente uno de los pasaclases versaran sobre este diálogo entre Don Quijote y Sancho Panza. Lo publico en la red para asegurarme de que va a quedar registrado durante tiempo porque temo que el original desaparezca ya que lo tengo escrito en los márgenes de un libro de texto y en un folio en una copia cutre en papel y boli.
Espero que os guste este diálogo poético-cómico y obsceno en el que Don Quijote es presentador de un programa de televisión en el que entrevista a sus candidatos a escudero.
Don Quijote: Un aplauso se lo ruego
cordialmente a Sancho Panza
¡Música pero sin danza!
Es un honor aquí veros.
Buenas tardes, noble hidalgo
Siéntate, te diré algo
¡Has venido a este programa
para ser mi escudero!
Sancho Panza: ¡Yupi! Iré a las Bahamas
Espera, me sale un pedo
DQ: Eres un caso perdido
mas, me gusta esa actitud.
Un escudero empedernido
y en flor de la juventud.
Empecemos las preguntas
Dime ¿cuál es tu nación?
SP: La Corona de las Juntas,
Aragón de mi corazón.
DQ: Y yo soy de la Mancha.
SP: Ah, pues está bien.
DQ: Di que sí Sancho Panza.
SP: ¿Me dará un tarro de miel?
DQ: Vamos con otra pregunta
que trata de la valentía...
SP: ¡No alise más la punta!
Que se lo diga mi tía
que me enfrenté contra un cordero
que al borde de la apoplegía
se me arrodilló en el suelo
y perdón él me pedía
porque me comió tres pelos
DQ: No te falta cobardía
que buen reo es un cordero...
¿Haces algo de deporte
o está mal tu corazón?
SP: No ve que tengo buen porte
y que no me falta razón
porque no me da a mí corte
enseñar mi... picaporte.
DQ: ¡Mas no enseñes tu huevón!
que entonces me voy a la Corte
a denunciar al cabrón
que dice tener buen porte
pero que es un gordinflón
que se echa pedos sin dar corte.
¿Tú con el arte de la espada
cómo te vas manejando?
SP: Como con una balada
que bien la voy bailando.
Déjeme usted la espada
que yo me voy calentando
y con el ritmo de un hada
por aquí voy desfilando.
(tira la espada y por poco corta la cabeza de un espectador)
¡Vaya, menuda cagada!
No se puede hacer bailando
DQ: Tendrás voto de obediencia
hacia mi santidad.
SP: Si hombre, no hay diferencia
yo voto por la igualdad
porque hay manos de cerdo
para toda la humanidad,
y alguien como yo, tan cuerdo
las come en cantidad.
Por eso me sale un pedo.
DQ: ¡La pregunta del millón!
¿Tú no estarás casado?
Con esa cara y gordinflón
seguro que no has ligado.
SP: Se equivoca mi señor
pues estoy muy bien casado,
por la iglesia del señor,
y dos hijos me ha otorgado:
Segismundo y Leonor.
DQ: Pues si está afianzado
no sigo la conversación
porque busco un divorciado
o un soltero con rencor.
SP: Pues ahí se queda señor,
este pedo es mi regalo
¡Tiá la mierda copón!
DQ: ¡Ey! Conmigo ten cuidado.
Bueno acaba este programa
que espero sea olvidado,
yo me marcho con mi dama
pues cancelan el programa
¡Anda tira, hasta mañana!