La concesión de licencias de emisoras de radio en Cataluña ha vuelto a
poner de manifiesto como los socialistas una de las cosas que primero
hacen cuando llegan al gobierno es la de controlar la información. De
esta forma, la inmensa mayoría de los medios de comunicación en los
que puede meter mano el gobierno al estar sujetas a concesión (las
televisiones y las radios) han ido a parar a manos de grupos afines
al gobierno (en este caso de alianza entre nacionalistas y
socialistas).
En el caso de Cataluña, Unión Editorial (mismo grupo que El Mundo) no
ha recibido ninguna licencia de las 83 que se repartían (ha perdido
incluso la que emitía en pruebas). A la COPE le ha ido peor (le han
quitado 2 de sus frecuencias) y a Punto Radio (del mismo grupo que
ABC) le han quitado 3. Es decir, nadie que critique al nacionalismo o
al socialismo recibe una licencia o, lo que es lo mismo, aparte de las
que ya están, nosotros cuando cambiemos de frecuencia en la radio
podemos sintonizar 83 frecuencias sin recibir más que apoyos al
socialismo y al nacionalismo. Espectacular.
No es de extrañar que con una potencia mediática así, el gobierno sea
capaz de aprobar casi sin oposición las leyes más polémicas o que
políticas profundamente radicales - muchas de ellas sin nada parecido
en el resto del mundo - puedan ser vendidas como normales dejando a
sus detractores en el mejor de los casos como retrógrados. Y no debe
sorprendernos; si cambio de dial decenas de veces y todos me dicen lo
mismo o si digo algo en público y soy criticado desde casi todas las
frecuencias del dial y desde casi todas las televisiones es muy
difícil mantenerse en una posición firme y coherente.
Es aquí donde debe brillar nuestra libertad. Frente a esta enorme
potencia mediática somos los jóvenes los que debemos trabajar por una
sociedad más libre y más justa. Debemos ponernos el mundo por montera,
atrevernos a pensar diferente y reconocer que por mucho que gobiernos
como este de Zapatero se piensen inmunes porque controlan los medios
de comunicación, el poder es mucho más vulnerable de lo que se creen.
poner de manifiesto como los socialistas una de las cosas que primero
hacen cuando llegan al gobierno es la de controlar la información. De
esta forma, la inmensa mayoría de los medios de comunicación en los
que puede meter mano el gobierno al estar sujetas a concesión (las
televisiones y las radios) han ido a parar a manos de grupos afines
al gobierno (en este caso de alianza entre nacionalistas y
socialistas).
En el caso de Cataluña, Unión Editorial (mismo grupo que El Mundo) no
ha recibido ninguna licencia de las 83 que se repartían (ha perdido
incluso la que emitía en pruebas). A la COPE le ha ido peor (le han
quitado 2 de sus frecuencias) y a Punto Radio (del mismo grupo que
ABC) le han quitado 3. Es decir, nadie que critique al nacionalismo o
al socialismo recibe una licencia o, lo que es lo mismo, aparte de las
que ya están, nosotros cuando cambiemos de frecuencia en la radio
podemos sintonizar 83 frecuencias sin recibir más que apoyos al
socialismo y al nacionalismo. Espectacular.
No es de extrañar que con una potencia mediática así, el gobierno sea
capaz de aprobar casi sin oposición las leyes más polémicas o que
políticas profundamente radicales - muchas de ellas sin nada parecido
en el resto del mundo - puedan ser vendidas como normales dejando a
sus detractores en el mejor de los casos como retrógrados. Y no debe
sorprendernos; si cambio de dial decenas de veces y todos me dicen lo
mismo o si digo algo en público y soy criticado desde casi todas las
frecuencias del dial y desde casi todas las televisiones es muy
difícil mantenerse en una posición firme y coherente.
Es aquí donde debe brillar nuestra libertad. Frente a esta enorme
potencia mediática somos los jóvenes los que debemos trabajar por una
sociedad más libre y más justa. Debemos ponernos el mundo por montera,
atrevernos a pensar diferente y reconocer que por mucho que gobiernos
como este de Zapatero se piensen inmunes porque controlan los medios
de comunicación, el poder es mucho más vulnerable de lo que se creen.