miércoles, 31 de octubre de 2007

El Corte Inglés presenta: HALLOWEEN


Esta noche, 31 de octubre, miles de personas saldrán a la calle disfrazadas. Este "rito" proviene, como no, de Tontolandia, o sea, Estados Unidos, un país que ya no sabe qué hacer para sacar dinero. Un buen día a alguien se le ocurrió hacer de la noche de Todos los Santos, el día que se honra la memoria de nuestros muertos, una jornada de burla, susto y diversión chana.
Como no los empresarios comenzaron a extender esa idea a fín de que dicha noche se vendiesen caramelos, globos, máscaras, disfraces y pijerías de merchandising sólo para ese día. La gente mordió el anzuelo y el "rito" comercial se expandió por todo el mundo, sobretodo por los países más desarrollados del mundo y América.

Antiguamente el día de Todos los Santos nuestros antepasados acudían a los cementerios con flores que poner en la tumba de sus seres queridos. Era un día de recuerdo, un día de honrar la memoria de aquellos que han sido importantes para nosotros. Hoy, el día de Todos los Santos (o mejor dicho, la noche) se ha convertido en un carnaval tenebroso, una juerga siniestra en la que los góticos pueden caminar por la calle sin que se les mire extraño, en el que las personas se disfrazan de diablos, brujas, muertos vivientes y otras criaturas obscuras. Una noche en la que incluso algunos desalmados acuden a los cementerios a continuar su juerga, sobre el féretro de sus muertos.

Disculpen pero este "rito" me parece una broma atroz y cruel. Yo mañana me acordaré de mi abuelo Pepe, de mi abuela Generosa, de mi tía María, de la señora Adela, de la Pura, del padre de mi amiga Ángela y de mi locutor preferido Juan Antonio Cebrián.

martes, 30 de octubre de 2007

La beatificación más numerosa de la historia

El pasado domingo 28 de octubre tuvo lugar en el Vaticano la beatificación más numerosa de la historia. En total 498 mártires por la fe. Una persona es considerada martir cuando muere voluntariamente por la fe en Cristo y muere perdonando a su asesino. Estos 498 mártires fueron muertos en España entre 1934 y 1937 cuando en nuestro país imperaba un sentimiento anticlerical propiciado desde la II República y sus aliados y durante el estallido de la cruenta Guerra Civil. Murieron en España pero no todos eran españoles. También había entre ellos cubanos, mexicanos y franceses.
Este acto significativo tiene lugar justo en medio de la polémica creada por la tontería de la Ley de Memoria Histórica. Si, ya saben, esa ley que honra la memoria de los perdedores de la Guerra Civil y humilla o ignora a los que vencieron. Es una pena que esta histórica celebración apenas tuviera repercusión en los medios y se pasara la noticia de puntillas.
El domingo fueron beatificados párrocos, monaguillos, obispos, seminaristas, monjas y multitud de religiosos y religiosas pertenecientes
a conventos devorados por las llamas asesinas de los republicanos. Junto a estos también han sido beatificados laicos fieles a la Iglesia que murieron mártires como Cristo, el primer mártir. Todos ellos murieron por una razón, por ser seguidores de algo superior al hombre, por creer en una vida más allá de la física, una vida espiritual, una vida eterna.
Que esta celebración sirva para concienciar a quienes quieren revivir una guerra del pasado. La crispación no lleva sino a más crispación, a dolor y a muerte. No escupamos sobre la memoria de los miles de muertos de uno y otro bando que lucharon por llevar a España a una situación diferente, porque tanto unos como otros lo han conseguido, España no es la misma. España será lo que los españoles quieran y dicten a través de las urnas. La democracia es garante de paz y quienes se oponen son quienes saben que sus ideas no van a tener respaldo popular y actúan de forma dictatorial.