miércoles, 3 de noviembre de 2010

David Ogilvy, el auténtico Mad Men

Mad Men es una serie estadounidense que vive ya su cuarta temporada en antena cuya particularidad es que versa sobre el mundo de la publicidad en la Nueva York de los años 60. Es, en sí misma, una obra de arte y un reflejo perfecto de la sociedad de aquella época cuando las empresas empezaban a valorar la importancia de la comunicación y la publicidad. Y pese a que la serie es ficción, es totalmente real. Por ello me voy a permitir introducirles en la piel de un personaje que fue un auténtico Mad Men. No es otro que el rey de Madison Avenue, David Ogilvy, fundador de Ogilvy & Mather.

David Ogilvy nació en West Horsley, Inglaterra, en 1911. Con la Segunda Guerra Mundial emigró a los Estados Unidos y en el contexto de los inicios de las agencias de publicidad se acercó a Nueva York en 1948. Haciendo un repaso de su vida él mismo se caracterizó. Con 38 años de edad David se encontraba en el paro. Había salido de la Universidad sin llegar a graduarse y se había ganado la vida como podía: de cocinero, de vendedor, de agricultor, de diplomático... No tenía ni idea de mercadotecnia y nunca escribió un texto. Estaba interesado en la publicidad y dispuesto a trabajar por $5,000 dólares anuales.

Pero David Ogilvy tenía ambición y un cráneo privilegiado. Por ello fundó la agencia que se convertiría en Ogilvy&Mather. Lo hizo partiendo de cero, sin clientes y con sólo dos personas en su equipo, y construyó su compañía hasta convertirla en una de las ocho redes mundiales de publicidad más importantes del mundo. Hoy tiene 359 oficinas en 100 países.

Ogilvy & Mather se basó en los principios de David Ogilvy, particularmente en que la función de la publicidad es vender, y que la publicidad exitosa de cualquier producto se fundamenta en información acerca de su consumidor. Por ello los estudios previos de mercado y de consumo son clave del éxito.

De su legado, no podríamos dejar de mencionar su visión sobre el futuro de la publicidad donde predecía que sería el cliente quién elegiría por si mismo aquello que desearía ver y que el éxito de esta publicidad estaría focalizado y centrado en torno a los servicios y productos de entretenimiento donde añadía la posibilidad de compartir productos o información a cambio de recibir mensajes publicitarios.

Por último os dejamos un video de Ogilvy sobre el Marketing y la Publicidad que viene a decir que puede haber publicidad muy creativa pero que no vende. Por ello es un hecho que el Marketing necesita de una buena Publicidad para ser efectiva, y la Publicidad también necesita de un buen Marketing para alcanzar los objetivos:


viernes, 29 de octubre de 2010

¡Horroroso Halloween!

Este fin de semana es especial en España por un motivo... es puente. ¿Pero por qué? Yo lo se, pero he querido preguntar a dos personas, una vecina mayor y mi hermano, de 17 años. La mujer me ha respondido que por la festividad de Todos los Santos, y porque el lunes es día de visitar a los familiares difuntos a los cementerios. Correcto. Pero mi hermano me ha respondido que porque es Halloween... y es cierto, pero ¿qué es Halloween? ¿dónde y cuándo se origina? y sobre todo ¿cómo es que hace 10 años nadie conocía en España esta tradición y ahora está en boca de todos?
Bien, sin ánimo de ser pedante responderé brevemente.
Halloween no deja de ser una celebración que si bien hoy está muy secularizada, tiene un trasfondo religioso. Tiene su origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos. No en vano la propia palabra es una derivación de All Hallow's Eve (Víspera de Todos los Santos). Y aunque pueda parecer una celebración moderna tiene su contexto histórico antiguo y está asentada como una de las festividades más importantes sobre todo en los países anglosajones... pero ya sabemos que la fuerza expansiva de la cultura de estos países es muy importante. Históricamente su origen está en la cultura celta, cuando por estas fechas celebraban el Año Nuevo porque suponía el final de verano y la llegada de la estación oscura. En esa festividad se usaban trajes y máscaras para espantar los malos espíritus. Esta celebración se junta luego también con otra también asimilada por el pueblo romano, el Festival de la Cosecha, de donde viene la tradición de exponer calabazas, maíz o manzanas como prueba del buen año. Con la llegada del cristianismo el papa Gregorio III quiso desterrar esta celebración pagana trasladando el Día de Todos los Santos del 13 de mayo al 1 de noviembre. 
En 1840 con la masiva emigración de irlandeses hacia Estados Unidos, esta fiesta se popularizó, no solo en ese país, también en Canadá, Mexico y otros países americanos. 
El que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y personajes de ficción pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.
Y aquí escribe estas líneas uno que de pequeño nunca conoció esta festividad, que cuando oyó hablar de ella la ridiculizó, pero que finalmente la ha aceptado. Y lo hago porque me parece una iniciativa divertida que valora la dimensión de lo desconocido, que desdramatiza la muerte y que permite desconectar totalmente de la realidad. Por lo tanto este que les habla, este fin de semana, va a disfrutar de Halloween disfrazándose de minero chileno. Pero eso sí, el día 1 rendiré el debido homenaje a mis difuntos, porque realmente ellos son todos mis santos.